
Sin embargo, un intrépido empleado en el establecimiento vio el problema y llevó crayones a la mesa para distraer al niño, impresionando así a Britney quien le dio el generoso regalo después de que terminó su comida.
Un espectador le dijo a la revista National Enquirer, ''Britney simplemente no pudo calmar a su pequeñín. Pero un camarero comprensivo, que no estaba asignado a su mesa, ayudó a salvar el día cuando llegó con una caja de crayones y empezó a dibujar personajes de acción. Las lágrimas de Jayden se secaron al instante y él y su hermano se vieron absorbidos por la acción y estaban felices''.
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